IDENTIDAD TSÁCHILA

Los Tsáchilas son un grupo étnico ubicado alrededor de la provincia de Santo Domingo.

Se encuentran distribuidos en siete comunas: Chiguilpe, Colorados del Búha, Cóngoma Grande, Naranjos, Peripa, El Poste y Otongo Mapalí.

El término Tsáchila significa “verdadera gente” y el Tsáfiqui es la lengua materna, significa “verdadera palabra”. La única fiesta celebrada por la comunidad es el KASAMA, que significa “el inicio de un nuevo año”. En esta celebración se reencuentran con sus raíces, familias y amigos para desearse buenos augurios.

En la música tradicional Tsáchila se utiliza la marimba hecha de bambú, caña guadúa, pambil y chonta. En la percusión usan el chidé hecho a base de madera de laurel y el wasah (tsáfiqui) o palo de lluvia en español, compuesto de madera de chonta y pepas de achira en su interior.

Asimismo, en el ámbito artesanal, elaboran bolsos y demás artesanías hechas con semillas nativas de la región. Además, elaboran collares, brazaletes, anillos y lanzas diminutas que funcionan a manera de amuletos o decorativos llaveros.

Por otra parte, lo correspondiente a la elaboración de sus viviendas es a base con pambil, laurel y paja toquilla que se usa para el techo, la misma que debe someterse a un proceso de corte, apilado y secado para su durabilidad. Del mismo modo, el armazón se sustenta sobre pilares redondos que son confeccionados de una palmera muy dura. El modelo plantea que sus paredes estén construidas con madera o caña guadúa.

Su gastronomía está basada en productos que se producen en la zona, como plátano, yuca, guineo, papaya, naranja, piña, además del pescado de agua dulce, la guanta, el guatuso y las diferentes  aves de corral.

El producto alimenticio más extraño es el mallón, un gusano rico en proteínas.

Su bebida tradicional la realizan en el trapiche, hecha a base de caña de azúcar, maíz y hongos para su fermentación.

Además, la etnia de los tsáchilas es considerada una de las que mayores conocimientos ancestrales, en el ámbito vegetal y curativo, posee. En este sentido, existe el “Shaman”, un hombre de carácter religioso y con la suficiente autoridad para transportar a otras personas a su universo de diversas imágenes y elementos naturales. Considerado como una persona con amplio conocimiento medicinal, utiliza una diversa gama de recursos naturales en sus ceremonias, tales como plantas y animales. A su vez, usa un característico y muy popular brebaje a base hierbas y demás esencias originarias de su comunidad.

Mediante este acto y el consumo de esta bebida, llamada ayahuasca, se pretende liberar al paciente de sus miedos y demás barreras que impiden al Shamán mirar con absoluta claridad su alma y percibir de óptima manera la condición de su cuerpo.

Por: María José Macías Mendoza

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